¿Qué resuelve SOLUCIÓN AGUA?
PANTALLAX integra el diseño y la ejecución necesarios para que un sótano, un foso o una estructura enterrada pueda construirse por debajo del nivel freático y continuar funcionando cuando las bombas provisionales y los equipos de obra ya se hayan marchado.
El agua no constituye una partida independiente. Actúa sobre los muros, las juntas, el fondo, el terreno exterior y la durabilidad del edificio. Por eso SOLUCIÓN AGUA coordina todas las defensas como un único sistema y comienza cuando todavía pueden decidirse correctamente la geometría, la secuencia y los encuentros.
Contener
Crear un perímetro continuo que resista terreno y agua durante todas las fases.
Estabilizar
Resolver empotramiento, fondo y subpresión sin depender de un achique permanente.
Dar continuidad
Coordinar estructuralmente las juntas muro–muro, losa–muro y losa–losa.
Impermeabilizar
Tratar paramentos, encuentros y puntos singulares como una barrera completa.
Proteger
Incorporar drenaje complementario para incidencias, no como entrada permanente de agua.
Comprobar
Controlar niveles, caudales, cargas y movimientos cuando el proyecto lo exige.
No vendemos una bomba ni una membrana. Resolvemos el comportamiento completo del agua frente al edificio.
Una única lógica técnica desde la primera excavación hasta el vaso terminado.Construir por debajo del nivel freático no es excavar un terreno mojado. Es construir bajo el agua, aunque el agua todavía no se vea.
Sí, es posible construir sótanos, aparcamientos, fosos industriales y cimentaciones por debajo del nivel freático. Pero, desde el momento en que la excavación desciende por debajo de la cota del agua, el proyecto deja de enfrentarse solamente al terreno.
También debe enfrentarse a una presión que actúa sobre los muros, busca cualquier discontinuidad, empuja la losa desde abajo y puede circular por el terreno arrastrando las partículas que sostienen los edificios próximos.
Por eso construir bajo el agua no se resuelve instalando unas bombas ni añadiendo una impermeabilización al final. Exige concebir la contención, la excavación, las juntas, el empotramiento, la losa, la cimentación, la impermeabilización y la secuencia de ejecución como partes de un mismo sistema.
Ese sistema debe funcionar durante la obra y continuar funcionando cuando las máquinas, los técnicos y las bombas provisionales ya se hayan marchado.
El agua no necesita verse para estar actuando
El nivel freático señala la cota a partir de la cual los poros del terreno se encuentran saturados. Por debajo de esa cota, el agua no aparece necesariamente como un río subterráneo ni como una cavidad llena. Se encuentra dentro del propio terreno y ejerce presión.
Una excavación puede parecer completamente seca y, sin embargo, estar ejecutándose bajo el agua. Si no vemos el agua es porque el muro pantalla, el empotramiento, los sistemas de achique y el resto de las medidas adoptadas la están manteniendo provisionalmente bajo control.
La ausencia de un charco no demuestra que el agua haya desaparecido.
Un fondo seco no siempre significa que no exista agua. Puede significar que, en ese instante, la obra está ganando la batalla.
La presión hidrostática aumenta aproximadamente 9,81 kPa por cada metro de columna de agua. Expresado de una forma más visual, cada metro supone del orden de una tonelada por metro cuadrado.
Por tanto, una losa situada cinco metros por debajo del nivel freático puede recibir, como orden de magnitud, un empuje ascendente cercano a cinco toneladas por metro cuadrado. A diez metros, el orden de magnitud se acerca a diez toneladas por metro cuadrado. El valor de proyecto debe determinarse con la situación piezométrica, la geometría, el terreno, las combinaciones de cálculo y las condiciones reales de cada obra, pero la escala permite comprender que no estamos hablando de una simple humedad.
Estamos hablando de una acción estructural.
El agua ataca el proyecto desde cuatro frentes
1. Presiona lateralmente los muros
El muro pantalla no solo debe contener las tierras. Cuando trabaja por debajo del nivel freático, también debe resistir el empuje del agua y transmitirlo al sistema de sostenimiento provisional y definitivo: anclajes, puntales, forjados, losas y empotramiento.
La presión cambia durante las distintas fases de excavación. Por eso no basta con comprobar únicamente la situación final del edificio. El recinto debe ser estable en cada momento de la secuencia constructiva.
2. Busca las juntas y los encuentros
El agua no suele intentar atravesar uniformemente toda la masa de hormigón. Busca los puntos de menor resistencia: juntas entre paneles, encuentros muro-losa, pasos de instalaciones, coqueras, fisuras y puntos singulares.
Una pantalla formada por muchos paneles solo se comporta como un vaso estanco cuando sus discontinuidades se han resuelto conjuntamente desde el punto de vista estructural y de la impermeabilización. Si una junta se mueve más de lo previsto, terminará dañando la barrera que intenta mantener el agua fuera.
3. Empuja desde el fondo
Aunque los laterales estén contenidos y las juntas sean estancas, el agua permanece bajo la excavación. Desde allí puede levantar el fondo durante la obra o ejercer subpresión sobre la losa definitiva.
Contener las paredes no equivale a resolver el suelo.
4. Puede desplazarse por el terreno y llevarse sus partículas
Cuando se crean diferencias de presión, el agua circula. Si el gradiente hidráulico no se controla correctamente, ese flujo puede producir erosión interna, tubificación, sifonamiento o arrastre de finos.
El peligro no se limita al interior del solar. La pérdida de terreno puede manifestarse bajo una medianera, una cimentación, un vial, una acera, un colector o cualquier otro servicio enterrado.
El muro pantalla crea el perímetro, pero el perímetro debe ser continuo
En una excavación urbana profunda, el muro pantalla puede desempeñar simultáneamente varias funciones:
- Contener el terreno durante la excavación.
- Limitar la entrada lateral de agua.
- Trabajar como estructura definitiva del sótano.
- Recibir los anclajes, puntales, forjados o losas que estabilizan el recinto.
- Formar parte del sistema final de estanqueidad.
Su continuidad constituye una diferencia decisiva frente a contenciones discontinuas cuando existe nivel freático. El agua encuentra con mayor facilidad el camino entre elementos separados y, si circula, puede transportar las partículas más finas del terreno.
Sin embargo, ejecutar un muro continuo no basta por sí solo. La estanqueidad final depende también de la geometría de los paneles, la calidad del hormigonado, las juntas, el encuentro con la losa y el tratamiento posterior de todos los puntos singulares.
El hormigón forma el muro. La continuidad de sus juntas forma el vaso.
El muro no termina donde acaba el sótano
La parte visible del muro pantalla puede inducir a pensar que su función finaliza en la cota inferior del sótano. En realidad, una parte esencial continúa enterrada por debajo de la excavación.
Ese empotramiento cumple funciones estructurales e hidráulicas. Ayuda a movilizar la resistencia del terreno y alarga el recorrido que debe seguir el agua para alcanzar el interior del recinto. Cuanto más largo y controlado sea ese camino, menor puede resultar el gradiente hidráulico en el fondo.
Esto no significa que exista una profundidad universal ni que aumentar metros resuelva automáticamente cualquier situación. La longitud debe definirse a partir del cálculo, de la estratigrafía, de la permeabilidad, de los niveles piezométricos, de la profundidad excavada y del comportamiento de cada estrato.
Pero sí existe una conclusión universal:
La parte más importante de algunos muros pantalla es precisamente la que nunca llegará a verse.
Un empotramiento insuficiente puede facilitar entradas de agua por el fondo, aumentar el caudal de bombeo, elevar el gradiente hidráulico y favorecer fenómenos de sifonamiento o erosión interna. Ahorrar profundidad sin comprender el modelo hidráulico puede reducir aparentemente el coste del muro y multiplicar el coste y el riesgo de todo lo demás.
La impermeabilización empieza en el diseño estructural de las juntas

La impermeabilización no hace magia. Puede resistir la presión del agua cuando trabaja sobre una estructura y unas juntas cuyo comportamiento ha sido correctamente definido, pero no puede compensar indefinidamente una unión que se abre, se desplaza o se deforma más de lo previsto.
Si una junta no se ha resuelto estructuralmente, el movimiento se concentrará en ella. El agua encontrará ese camino y la impermeabilización terminará sometida a una deformación que puede fisurarla, despegarla o romper su continuidad.
Por tanto, la estanqueidad no empieza cuando llega el material impermeabilizante. Empieza mucho antes, al decidir cómo se transmiten los esfuerzos, cómo se conectan los elementos y qué movimientos pueden producirse entre ellos.
La secuencia correcta es:
- Definir el comportamiento estructural del encuentro.
- Reducir y controlar los movimientos incompatibles con la estanqueidad.
- Ejecutar la junta con la geometría y continuidad previstas.
- Aplicar un sistema de impermeabilización compatible con la presión y el movimiento residual esperado.
- Incorporar, cuando proceda, un drenaje complementario de seguridad para una filtración ocasional, nunca como sustituto de los pasos anteriores.
Cuanto mejor se controle el movimiento estructural, mayor será la capacidad de la impermeabilización para conservar su continuidad y resistir la presión del agua.
Una junta no se impermeabiliza después de calcularla. Se calcula y se construye para poder impermeabilizarla.
El encuentro losa–muro: la junta principal del vaso
El encuentro entre la losa de subpresión y el muro pantalla es probablemente la junta más importante de toda la estructura enterrada. En ella coinciden el cierre del vaso, la presión del agua, la subpresión bajo la losa y la relación estructural entre el fondo y el perímetro.
Si muro y losa no trabajan de la forma prevista o se produce un movimiento diferencial en el encuentro, la impermeabilización recibe directamente sus consecuencias. Por eso el detalle estructural y el detalle de estanqueidad deben diseñarse como una única solución.
Separar ambos criterios puede dejar precisamente esa interfaz sin un responsable integral: quien proyectó o ejecutó la junta puede atribuir el problema al material impermeable, mientras quien impermeabilizó puede atribuirlo al movimiento estructural. PANTALLAX coordina estructura y estanqueidad para que la junta se resuelva como un único sistema y no como dos partidas que se encuentran al final de la obra.
Muro–muro y losa–losa: la continuidad también se construye por fases
El muro pantalla se ejecuta por paneles y la losa puede hormigonarse por fases. Esto genera encuentros muro–muro y losa–losa que deben estudiarse según las acciones, la secuencia de ejecución y la presión de agua que recibirán.
También requieren coordinación los pasos de instalaciones, las juntas de hormigonado, los encuentros con pilares u otros elementos y cualquier punto modificado durante el fresado o la integración con la estructura definitiva.
No todas las juntas necesitan comportarse de la misma manera: algunas deben limitar al máximo el movimiento y otras deben admitir uno previsto y controlado. Lo decisivo es que el comportamiento estructural esperado y la capacidad de la impermeabilización sean compatibles.
Por eso PANTALLAX puede sustituir, cuando toda la solución se ha definido para ello, una cámara bufa convencional por un sistema de impermeabilización de solo 8 mm. Los ocho milímetros no son una capa milagrosa. Funcionan porque detrás existe una estructura coherente y porque se tratan integralmente el paramento, las juntas, los encuentros y todos los puntos singulares.
La impermeabilización es la última capa visible de una solución que empieza en la estructura.
Los ocho milímetros son la dimensión visible. El verdadero sistema está en el control del movimiento y en la continuidad.
La gran olvidada: el 8–10 % que protege el 100 % del recinto
La impermeabilización suele ser una de las grandes olvidadas de las obras bajo el nivel freático. Según el tipo de proyecto y el alcance considerado, su presupuesto puede representar aproximadamente un 8–10 % del coste total. Esa proporción relativamente pequeña puede hacer que se deje para el final, se trate como un acabado o se intente reducir cuando gran parte del presupuesto ya está comprometido.
Sin embargo, su responsabilidad es desproporcionadamente mayor que su peso económico.
Durante la ejecución intervienen pantalladoras, excavadoras, grúas, camiones, bombas, técnicos y operarios. Todos ellos permiten conquistar un espacio que antes pertenecía al terreno y al agua. Pero, cuando la obra termina y todas las máquinas y personas se marchan, la estructura, las juntas y la impermeabilización se quedan solas defendiendo durante décadas ese rincón ganado al nivel freático.
Las máquinas conquistan el recinto. La impermeabilización se queda a defenderlo.
La impermeabilización puede representar solo una parte del presupuesto, pero protege el uso, la durabilidad y el valor del conjunto completo. Si falla, el problema alcanza a la estructura, los acabados, las instalaciones, los vehículos, la actividad desarrollada en el recinto y el mantenimiento futuro del edificio.
Además, una reparación posterior rara vez resulta tan sencilla como ejecutar correctamente la solución desde el principio. Cuando el sótano ya está en servicio, las juntas pueden quedar detrás de instalaciones, acabados, pilares, rampas o zonas de circulación. Localizar el origen, acceder al punto y reparar sin interrumpir el uso puede costar mucho más que haber coordinado estructura e impermeabilización durante el proyecto y la ejecución.
Y aquí se cumple una expresión que la experiencia confirma una y otra vez: el agua tiene el morro fino.
El agua no necesita una gran abertura. Busca pacientemente la discontinuidad más pequeña, la junta que se mueve, el encuentro peor resuelto o el punto en el que dos sistemas pierden continuidad. Puede recorrer trayectos internos y aparecer lejos de su verdadero origen, haciendo que el síntoma visible no coincida con el lugar donde comenzó el problema.
Por eso la impermeabilización no debe valorarse únicamente por su precio inicial ni adjudicarse como una partida aislada al final de la obra. Debe diseñarse desde el comienzo junto con la estructura, las juntas, la subpresión, el drenaje complementario y el uso final del recinto.
Esta es también la razón por la que PANTALLAX resulta especialmente necesaria desde la fase de diseño y no únicamente cuando llega el momento de ejecutar. En una obra bajo el nivel freático, la experiencia acumulada no es un adorno curricular: es la capacidad de anticipar cómo se relacionarán la contención, la secuencia constructiva, las juntas, la losa, la subpresión, la impermeabilización y los sistemas complementarios durante toda la vida del edificio.
Si ese desarrollo no está bien concebido, aquel 8–10 % inicial puede convertirse después en una sucesión de investigaciones, bombeos, reparaciones, paradas, reclamaciones, pérdida de uso e intervenciones estructurales. El coste deja entonces de pertenecer a una partida concreta y puede alcanzar cifras escandalosas, consumir la rentabilidad de la promoción y, en los casos más graves, comprometer su propia viabilidad económica.
El problema no es que una buena impermeabilización resulte cara. El verdadero riesgo es construir bajo el agua sin un criterio completo y descubrir, cuando el edificio ya está terminado, que el agua ha convertido una partida limitada en una responsabilidad sin límite conocido.
En una obra bajo el nivel freático, la experiencia no encarece la solución: evita que el agua termine fijando el precio.
Puede representar el 8–10 % del presupuesto, pero termina defendiendo el 100 % del espacio ganado al agua.
El sótano que quería ser barco
Una estructura enterrada bajo el nivel freático se encuentra sometida a una fuerza ascendente. Si la acción del agua supera las fuerzas que estabilizan la estructura, el fondo puede levantarse durante la excavación o la losa puede tender a despegarse en la situación definitiva.
Es la subpresión.
No siempre se manifiesta levantando de una sola pieza todo el edificio. Puede producir deformaciones, fisuración, movimientos diferenciales, fallos en encuentros o inestabilidad del fondo antes de que la estructura definitiva esté completa.
La solución debe determinarse para cada proyecto y puede combinar distintas estrategias:
- Peso propio de la estructura y de la losa.
- Geometría y canto de la cimentación.
- Zapapilotes, micropilotes u otros elementos trabajando a tracción.
- Vinculación entre la losa y los muros pantalla.
- Empotramiento y control del recorrido hidráulico.
- Losa de subpresión dimensionada para resistir el empuje del agua sin depender de su extracción permanente.
- Secuencia constructiva que mantenga estable el fondo en todas las fases.
La elección no consiste en seleccionar una receta, sino en conseguir que las acciones estabilizadoras superen con seguridad a las desestabilizadoras durante la ejecución y durante toda la vida útil del edificio.
El criterio de PANTALLAX no consiste en dejar que el agua entre por el fondo para bombearla después. La estructura definitiva debe estar concebida para resistir la subpresión y mantener el agua fuera. Un drenaje interior puede incorporarse como sistema complementario de seguridad, pero nunca como sustituto de una losa de subpresión correctamente proyectada.
Sede Central de Mercadona: 366 respuestas frente a la subpresión

En la nueva Sede Central de Mercadona, PANTALLAX ejecutó muros pantalla de 60 cm de espesor y hasta 22 m de profundidad, dos niveles de anclajes STAB de 220 mm y 366 zapapilotes trabajando a tracción contra la subpresión de una losa de aproximadamente 14.500 m².
La contención, los anclajes, los zapapilotes y la losa no se plantearon como partidas independientes, sino como un único sistema de subsuelo capaz de responder a las acciones del terreno y del agua.
Ese es el principio que diferencia una suma de unidades de obra de una solución completa.
Bombear no es dominar el agua: es aplazar el problema
Durante la excavación, el bombeo puede resultar imprescindible para trabajar con seguridad. Su función consiste en controlar provisionalmente el agua mientras se ejecutan la contención, la losa, las juntas, la impermeabilización y la solución frente a la subpresión.
En PANTALLAX, el objetivo es que ese bombeo provisional pueda terminar cuando la obra definitiva esté preparada para asumir su función.
Para PANTALLAX, dejar entrar deliberadamente el agua del subsuelo y bombearla durante toda la vida del edificio no es una solución definitiva aceptable. Hoy pueden proyectarse la contención, la estanqueidad y la losa de subpresión para que la estructura resista el agua sin depender de su extracción continua.
Una cosa es utilizar el achique de forma provisional mientras se construye. Otra muy distinta es entregar un edificio cuya estabilidad o utilización dependa de rebajar permanentemente el nivel freático porque no se previó una solución estructural frente a la subpresión.
Un as en la manga no es lo mismo que una dependencia permanente
PANTALLAX sí considera conveniente disponer de un sistema complementario capaz de recoger el agua que, de manera ocasional, pueda superar alguna de las barreras proyectadas. Una estructura de hormigón es rígida y el nivel freático puede subir o bajar por lluvias, sequías o variaciones estacionales. Cuando el nivel sube, aumenta la subpresión que empuja la estructura hacia arriba; cuando baja, disminuye ese empuje y la estructura vuelve a cargar con mayor intensidad sobre el terreno. La repetición de esos cambios somete la estructura y sus juntas a ciclos de carga y descarga.
Aunque el vaso se haya proyectado para ser estanco, una junta puede deteriorarse, moverse ligeramente o permitir una pequeña filtración o sudoración. En ese caso, una solera drenante puede conducir esos pocos litros hasta una arqueta para que sean evacuados mediante bombas.
Las mismas arquetas y sus bombas dobles pueden servir también para retirar una entrada accidental de agua superficial, por ejemplo la que pudiera descender por la rampa durante una lluvia extraordinaria o una inundación.
Ese drenaje es un sistema de seguridad complementario. Las bombas permanecen disponibles para una incidencia concreta; no trabajan continuamente rebajando el nivel freático ni extrayendo de forma permanente el agua del subsuelo.
La diferencia es radical:
- Bombeo permanente del subsuelo: se extrae continuamente el agua que la estructura no ha sido proyectada para resistir. El edificio depende siempre de las bombas.
- Drenaje complementario interior: la contención, la losa y la impermeabilización resuelven el agua; el sistema recoge únicamente una filtración ocasional o una entrada accidental por la rampa.
Drenar una incidencia no es diseñar una entrada permanente de agua.
1. Cada metro cúbico bombeado tiene un coste
El agua extraída debe conducirse y evacuarse o reutilizarse de acuerdo con las condiciones aplicables. A ello se añaden el consumo eléctrico, las conducciones, los equipos, los controles y su mantenimiento.
Lo que durante la obra es un coste provisional puede convertirse en una factura durante toda la vida del edificio.
2. El agua en movimiento puede llevarse el terreno
Cuando el flujo hidráulico y el bombeo no están correctamente controlados y filtrados, el agua puede arrastrar los finos del terreno. La pérdida de partículas genera huecos y reduce progresivamente el apoyo bajo cimentaciones, pavimentos y servicios.
El resultado puede ser la aparición de asientos diferenciales, desplazamientos de cimentaciones, fisuras y grietas. En situaciones extremas, puede comprometer edificios, viales, redes de alcantarillado y otras infraestructuras enterradas.
El agua no necesita derribar directamente una estructura. Le basta con llevarse poco a poco el terreno que la sostiene.
3. La humedad permanente envejece la estructura
La entrada continuada de agua y la humedad persistente favorecen el envejecimiento prematuro de los elementos enterrados. Los puntos más sensibles incluyen las juntas, el encuentro muro-losa, la base de los pilares y las armaduras de los muros y de la losa.
Con el tiempo pueden aparecer oxidación de armaduras, desprendimientos, eflorescencias, degradación de revestimientos y reparaciones recurrentes. Una estructura concebida para durar décadas no debería convivir con una entrada de agua que nunca llegó a resolverse.
4. El problema termina llegando a los usuarios
La humedad trae olores desagradables, manchas, suciedad, deterioro de pinturas, corrosión de instalaciones y una necesidad continua de limpieza y mantenimiento.
En un aparcamiento, un sótano o una instalación industrial, esto afecta a la salubridad, a la imagen del inmueble, a su utilización y a su valor. Lo que comenzó como una decisión constructiva termina convirtiéndose en un problema cotidiano para propietarios y usuarios.
5. Una bomba permanente es también un punto permanente de fallo
Una instalación de bombeo permanente necesita bombas principales y de reserva, energía, cuadros, sensores, alarmas, limpieza, revisiones, sustitución de equipos y una estrategia para responder ante una avería.
Un corte de suministro, una obstrucción, una derivación eléctrica o el fallo simultáneo de los equipos puede permitir que el agua vuelva a acumularse. Un garaje puede quedar fuera de servicio y pueden resultar afectados vehículos, ascensores, instalaciones y cuadros eléctricos.
El propio Código Técnico de la Edificación regula los sistemas de achique permanente cuando se adoptan y exige envolventes filtrantes, equipos redundantes, automatismo y comprobación periódica de las bombas. Esa posibilidad normativa no modifica el criterio de PANTALLAX: esos requisitos demuestran que el edificio adquiere una dependencia permanente de funcionamiento y mantenimiento. No deben interpretarse como una invitación a dejar entrar el agua cuando puede resolverse mediante una contención estanca y una losa de subpresión correctamente proyectada.
Una bomba no elimina el agua: la traslada mientras continúa funcionando.
Y la conclusión es todavía más directa:
Si para mantener seco un sótano hay que bombear durante toda su vida, el agua no ha desaparecido. Se ha convertido en una factura permanente y en un riesgo permanente.
Una vía de agua puede empezar meses antes de ser visible
La estanqueidad de un muro pantalla también depende de lo que ocurre durante su ejecución. Una caída puntual de terreno sobre el hormigón fresco puede dejar una inclusión o una discontinuidad. Un retraso prolongado en el suministro puede generar una junta de hormigonado no prevista. En ese momento el muro todavía está enterrado y el cliente puede no ver ninguna señal.
La incidencia aparece cuando la excavación alcanza esa cota y descubre el paramento. Si detrás existe terreno saturado, una discontinuidad puede convertirse en una entrada de agua. Y una entrada importante no trae solo humedad: puede iniciar el arrastre de partículas del terreno.
Agua → arrastre de finos → huecos → asientos → desplazamientos de cimentación → fisuras, grietas o daños graves.
La cadena debe interrumpirse antes de que el problema hidráulico se convierta en un problema geotécnico y estructural.Por eso PANTALLAX conserva la trazabilidad de cada panel y prolonga su criterio técnico más allá del hormigonado. Conocer la cota, la fase y la causa probable permite preparar la inspección, reducir la sorpresa y actuar cuando el punto queda accesible. No todas las incidencias originan una patología; ignorarlas elimina la posibilidad de anticiparse.
Esta continuidad diferencia la simple ejecución de una partida de la resolución del vaso. La máquina puede abandonar el solar semanas antes, pero la información de lo que quedó enterrado debe acompañar a la excavación, al tratamiento de juntas y a la impermeabilización.
El agua no viene sola
Cuando el agua entra limpia en un recinto, el problema puede parecer exclusivamente hidráulico. Pero si llega turbia, con arena o partículas, está enviando una advertencia diferente: el terreno también está entrando.
La erosión interna puede producirse dentro de un estrato, en el contacto entre materiales de diferente granulometría o junto a la propia estructura. Si el proceso progresa, puede formar conductos preferentes por los que cada vez circula más agua y se pierde más terreno.
En entorno urbano, esa pérdida puede propagarse fuera del solar. Los daños no tienen por qué aparecer inmediatamente encima del punto de entrada. Pueden manifestarse en una medianera, bajo una zapata, en una acera, en el firme de una calle o alrededor de una conducción.
Por eso el agua bombeada debe observarse, los caudales deben controlarse y los movimientos del entorno deben auscultarse cuando el riesgo lo exige. Bombear más no siempre significa estar resolviendo mejor. A veces significa que el camino del agua está creciendo.
Construir bajo el agua exige resolver un sistema completo
La viabilidad de una excavación bajo el nivel freático no depende de una única partida. Antes de comenzar deben coordinarse, como mínimo:
- Modelo geotécnico e hidrogeológico. Estratos, permeabilidad, niveles piezométricos y variaciones previsibles.
- Contención. Tipo, espesor, profundidad, rigidez y continuidad del muro pantalla.
- Empotramiento. Comportamiento estructural y recorrido hidráulico bajo la excavación.
- Secuencia constructiva. Orden de excavación, anclajes, puntales, forjados y losas.
- Estabilidad del fondo. Comprobación frente a levantamiento, subpresión, sifonamiento y erosión interna.
- Achique provisional. Caudales, filtros, equipos de reserva, evacuación y efectos sobre el entorno.
- Juntas y encuentros. Resolución estructural e impermeabilización coordinadas en las uniones muro–muro, losa–muro, losa–losa, pasos y puntos singulares.
- Cimentación definitiva. Peso, losa, zapapilotes, micropilotes o elementos a tracción cuando sean necesarios.
- Impermeabilización. Tratamiento del paramento y de todas sus discontinuidades.
- Drenaje complementario de seguridad. Solera drenante, arquetas y bombas dobles para pequeñas filtraciones ocasionales o entradas accidentales por la rampa, no para rebajar permanentemente el nivel freático.
- Auscultación y control. Piezómetros, inclinómetros, células de carga, control de caudales y seguimiento de movimientos cuando proceda.
La dificultad no está únicamente en calcular cada elemento. Está en conseguir que todos funcionen juntos y en el orden correcto.
Bajo el agua, una solución incompleta no está casi terminada. Está todavía sin resolver.
Parking General del Roig Arena: trabajar bajo el agua aunque el fondo parezca seco
En el Parking General del Roig Arena, PANTALLAX ejecutó muros pantalla de hasta 100 cm de espesor y 22 m de profundidad, varios niveles de anclajes STAB y dos niveles de excavación bajo el nivel freático.
La actuación incorporó control mediante células de carga, inclinómetros y auscultación. El objetivo no era únicamente abrir una excavación de gran profundidad. Había que contener el terreno y el agua, controlar el comportamiento real de los muros y proteger las estructuras del entorno durante toda la secuencia.
Las fotografías muestran un fondo aparentemente seco. Precisamente esa imagen explica el concepto central de este artículo: la obra estaba bajo el nivel freático, pero el sistema ejecutado permitía trabajar dentro de ella.
No vemos el agua porque está controlada, no porque no exista.
El criterio no nace de un catálogo: se construye viendo cómo envejecen las obras
El criterio de PANTALLAX no procede únicamente de las obras nuevas. También se ha formado reparando estructuras enterradas existentes en las que el agua ya había encontrado una vía de entrada.
Una obra nueva permite comprobar cómo se ejecuta una solución. Una reparación permite descubrir cómo se ha comportado después de años de servicio, por dónde ha entrado realmente el agua, qué junta ha perdido continuidad, qué material ha envejecido de forma inadecuada y qué decisión del proyecto original dejó una debilidad sin resolver.
Reparar obliga a ir más allá del síntoma. No basta con cubrir la mancha o detener momentáneamente el goteo. Hay que localizar el origen, reconstruir el recorrido del agua y comprender por qué las barreras anteriores no funcionaron como se esperaba.
Desde que nuestra andadura comenzó en 2002, hemos trabajado con una gran diversidad de terrenos, presiones de agua, hormigones, juntas, materiales de impermeabilización, sistemas de sellado, soluciones de drenaje, geometrías y usos del recinto. También hemos intervenido en situaciones muy diferentes: desde pequeñas filtraciones y sudoraciones hasta excavaciones profundas, grandes losas sometidas a subpresión y estructuras industriales bajo el nivel freático.
Esa diversidad ha creado un proceso continuo de aprendizaje:
- Diagnosticar cómo y por dónde aparece el problema.
- Comparar la solución proyectada con su comportamiento real.
- Seleccionar y ejecutar la reparación adecuada.
- Comprobar su funcionamiento.
- Trasladar lo aprendido al diseño y ejecución de las obras nuevas.
Las nuevas soluciones ensayadas en nuestras propias obras incorporan ese conocimiento acumulado. Por eso PANTALLAX no parte de un producto predeterminado ni intenta aplicar el mismo sistema a todas las situaciones. Primero comprende el origen, la presión, el soporte, las juntas, los movimientos previsibles y el uso futuro; después combina los materiales y sistemas que mejor responden a ese caso concreto.
Una obra nueva enseña a construir. Una reparación enseña cómo envejece lo construido.
Una trayectoria iniciada en 2002 no significa repetir la misma solución. Significa haber comparado suficientes materiales, sistemas y situaciones para saber cuál conviene utilizar, cuál debe combinarse con otros y cuál no resulta adecuada para un problema determinado.
Ese contraste entre reparación, innovación y obra nueva es el que permite a PANTALLAX elaborar una solución específica con un criterio técnico certero para cada situación.
PANTALLAX: desde la primera excavación hasta el vaso terminado
El cliente no necesita comprar por separado un muro, unas bombas, unos anclajes, una impermeabilización y una cimentación. Necesita que el sótano sea estable, estanco, utilizable y duradero.
PANTALLAX puede intervenir desde el diagnóstico y la definición de la solución hasta la ejecución coordinada de la contención, los anclajes, la cimentación, el fresado, las juntas y la impermeabilización.
Esa continuidad reduce interfaces entre empresas y evita que cada participante resuelva únicamente su partida sin asumir el comportamiento completo del recinto enterrado.
Nuestro trabajo no termina cuando la pantalla está hormigonada. Termina cuando el sistema bajo rasante puede cumplir la función para la que fue construido.
Construir bajo el agua es posible. Improvisarlo, no.
El nivel freático no convierte automáticamente un proyecto en inviable. Pero obliga a reconocer que el agua forma parte de las acciones, de la geotecnia, de la estructura, del procedimiento constructivo y del mantenimiento futuro.
Puede presionar los muros, atravesar las juntas, levantar el fondo, arrastrar finos y trasladar el problema fuera del solar. Cada uno de esos caminos debe ser comprendido y controlado.
El bombeo provisional puede ayudar a ejecutar la obra. La impermeabilización puede detener las entradas. El empotramiento puede alargar el recorrido del agua. La losa y los elementos a tracción pueden resistir la subpresión. Un drenaje complementario puede recoger una incidencia ocasional. La instrumentación puede comprobar el comportamiento real.
Pero solo su coordinación convierte todas esas herramientas en una solución.
Construir bajo el agua no consiste en sacar agua de una excavación. Consiste en conseguir que el agua deje de decidir el futuro del edificio.
Eso es lo que hace PANTALLAX.
Dos pruebas de SOLUCIÓN AGUA
Muros pantalla de hasta 100 cm y 22 m, varios niveles de anclajes y dos niveles de excavación bajo el nivel freático, con células de carga, inclinómetros y auscultación.
Ver el caso →Muros pantalla de 60 cm y hasta 22 m, dos niveles de anclajes STAB y 366 zapapilotes frente a la subpresión de una losa de aproximadamente 14.500 m².
Ver el caso →Preguntas frecuentes sobre construcción bajo el nivel freático
¿Se puede construir un sótano por debajo del nivel freático?
Sí. Es posible construir sótanos, aparcamientos y estructuras enterradas bajo el nivel freático mediante una solución coordinada de contención, empotramiento, control provisional del agua, estabilidad del fondo, cimentación, juntas e impermeabilización. La viabilidad debe comprobarse para el terreno, la profundidad, las edificaciones próximas y las condiciones concretas de cada proyecto.
¿Qué significa realmente construir bajo el agua?
Significa ejecutar una estructura por debajo de la cota piezométrica, aunque el interior de la excavación parezca seco. El agua permanece en el terreno y ejerce presión sobre los muros y bajo el fondo; si no aparece dentro es porque la contención y los sistemas provisionales la mantienen controlada.
¿Cuánto aumenta la presión del agua con la profundidad?
Como orden de magnitud, la presión hidrostática aumenta aproximadamente 9,81 kPa por cada metro de columna de agua, equivalente aproximadamente a una tonelada por metro cuadrado y por metro de profundidad. El valor de proyecto debe calcularse con los niveles piezométricos, la geometría y las condiciones reales de la obra.
¿Por qué resulta adecuado un muro pantalla bajo el nivel freático?
Porque forma una contención continua capaz de resistir las tierras y el empuje del agua, limitar la entrada lateral y trabajar como parte de la estructura definitiva. Su eficacia depende también del empotramiento, las juntas, el hormigonado, los apoyos y el encuentro con la losa.
¿Por qué son tan importantes las juntas del muro pantalla?
Porque el agua busca las discontinuidades y porque una impermeabilización no puede compensar una junta que se mueve más de lo previsto. La estanqueidad depende de resolver conjuntamente el comportamiento estructural y la impermeabilización de las uniones entre paneles, el encuentro losa–muro, las juntas losa–losa, los pasos y todos los puntos singulares.
¿Puede una impermeabilización solucionar una junta estructural mal resuelta?
No. Si la junta se abre, se desplaza o concentra deformaciones excesivas, terminará fisurando, despegando o rompiendo la continuidad de la impermeabilización. Primero debe definirse y controlarse estructuralmente el movimiento; después se selecciona un sistema de impermeabilización compatible con la presión del agua y con el movimiento residual previsto.
¿Cuál es la junta más importante de un sótano bajo el nivel freático?
El encuentro entre la losa de subpresión y el muro pantalla es la junta principal del vaso porque en ella coinciden el cierre inferior del recinto, la presión del agua, la subpresión bajo la losa y la relación estructural entre el fondo y el perímetro. Su detalle estructural y su estanqueidad deben proyectarse como una única solución.
¿Qué encuentros deben coordinarse estructuralmente con la impermeabilización?
Como mínimo, las juntas muro–muro entre paneles, el encuentro losa–muro, las juntas losa–losa, los pasos de instalaciones y el resto de puntos singulares. No todas las juntas se comportan igual, pero en todas debe existir compatibilidad entre el movimiento esperado y la capacidad del sistema impermeable.
¿Para qué continúa el muro pantalla por debajo del sótano?
El empotramiento contribuye a la estabilidad estructural y alarga el recorrido que debe seguir el agua bajo la excavación, ayudando a reducir los gradientes hidráulicos. Su profundidad debe determinarse mediante el cálculo y el modelo geotécnico e hidrogeológico de cada proyecto.
¿Qué es la subpresión en un sótano?
Es el empuje ascendente que ejerce el agua bajo el fondo o la losa. Si supera las acciones estabilizadoras puede producir levantamiento, deformaciones o fisuración, por lo que debe resolverse mediante el peso, la geometría, la vinculación estructural y, cuando sea necesario, zapapilotes, micropilotes u otros elementos trabajando a tracción.
¿Cómo resolvió PANTALLAX la subpresión en la Sede Central de Mercadona?
PANTALLAX ejecutó 366 zapapilotes trabajando a tracción contra la subpresión de una losa de aproximadamente 14.500 m². La actuación incluyó además muros pantalla de 60 cm y hasta 22 m de profundidad y dos niveles de anclajes STAB de 220 mm.
¿El bombeo debe mantenerse después de terminar la obra?
No como sistema principal para controlar el nivel freático. El bombeo puede ser imprescindible provisionalmente durante la excavación, pero debe terminar cuando la contención, la losa de subpresión, las juntas y la impermeabilización estén preparadas para asumir su función. Para PANTALLAX resulta inaceptable dejar entrar deliberadamente el agua del subsuelo y depender de su bombeo durante toda la vida del edificio porque no se proyectó una solución estructural definitiva.
¿Es lo mismo bombear permanentemente el nivel freático que disponer de un drenaje complementario?
No. El bombeo permanente extrae de forma continua el agua del subsuelo que la estructura no ha sido proyectada para resistir y convierte las bombas en una condición necesaria para utilizar el edificio. El drenaje complementario solo recoge pequeñas filtraciones ocasionales que hayan superado las barreras proyectadas o entradas accidentales de agua superficial, por ejemplo a través de la rampa.
¿Por qué puede resultar útil una solera drenante si el sótano se ha proyectado como estanco?
Porque el nivel freático puede variar por lluvias o ciclos estacionales y modificar el empuje sobre una estructura rígida. Cuando sube, aumenta la subpresión; cuando baja, la estructura vuelve a cargar con mayor intensidad sobre el terreno. Esos ciclos pueden afectar con el tiempo a una junta y producir una pequeña filtración o sudoración. La solera drenante conduce esos pocos litros hasta una arqueta con bombas de seguridad sin convertir el sistema en un bombeo permanente del subsuelo.
¿Para qué sirven las bombas dobles de las arquetas de seguridad?
Sirven como respaldo ante dos incidencias: una pequeña filtración que llegue a la solera drenante o una entrada accidental de agua superficial por la rampa. No deben utilizarse para compensar la ausencia de una losa de subpresión ni para rebajar continuamente el nivel freático durante toda la vida del edificio.
¿Puede el bombeo provocar asientos en edificios próximos?
Sí, si el rebajamiento del nivel freático, los gradientes hidráulicos o la filtración no están correctamente estudiados y controlados. El flujo puede arrastrar finos o alterar el estado tensional del terreno, generando asientos que afecten a cimentaciones, viales y servicios próximos.
¿Qué indica que el agua bombeada salga turbia o con arena?
Puede indicar que el agua está transportando partículas del terreno. Deben revisarse inmediatamente el origen, los filtros, los caudales y el comportamiento del entorno, porque la pérdida continuada de finos puede generar huecos, asientos y caminos preferentes de circulación.
¿Por qué no basta con impermeabilizar al final?
Porque la impermeabilización no sustituye a la estabilidad de la excavación, al control de la subpresión, al empotramiento ni al diseño estructural de las juntas. Si un encuentro se mueve de forma incompatible, dañará la barrera impermeable. La estanqueidad debe comenzar en el proyecto estructural y resolver conjuntamente movimientos, paramentos, juntas, encuentros y puntos singulares.
¿Qué peso puede tener la impermeabilización en el presupuesto de una obra bajo nivel freático?
Según el proyecto y el alcance considerado, puede representar aproximadamente un 8–10 % del coste total. Aunque sea una parte minoritaria del presupuesto, protege durante toda la vida útil la estructura, las instalaciones, los acabados, el uso y el valor del recinto construido bajo el agua.
¿Por qué no debe elegirse la impermeabilización únicamente por precio?
Porque la diferencia inicial entre dos soluciones puede ser pequeña frente al coste de localizar y reparar una entrada de agua cuando el sótano ya está terminado y en servicio. La impermeabilización debe valorarse por su compatibilidad con la estructura y las juntas, su capacidad frente a la presión, su continuidad y el coste total que evita durante décadas.
¿Por qué conviene incorporar a PANTALLAX desde la fase de diseño de una obra bajo el nivel freático?
Porque la contención, la secuencia constructiva, la losa de subpresión, las juntas, la impermeabilización y el drenaje complementario forman un único sistema. La experiencia acumulada por PANTALLAX permite anticipar incompatibilidades y patologías antes de construirlas. Una decisión incorrecta en proyecto puede transformar una partida inicialmente limitada en bombeos, reparaciones, pérdida de uso e intervenciones cuyo coste comprometa la rentabilidad e incluso la viabilidad económica de toda la promoción.
¿En qué se basa el criterio de PANTALLAX para elegir una solución de impermeabilización o drenaje?
En una trayectoria iniciada en 2002 construyendo obras nuevas y reparando estructuras enterradas existentes. La diversidad de terrenos, presiones, juntas, materiales, sistemas y patologías permite comparar lo proyectado con su comportamiento real y seleccionar para cada caso la combinación más adecuada, sin depender de un único producto o solución predeterminada.
¿Por qué reparar obras existentes ayuda a proyectar mejor las nuevas?
Porque una reparación revela por dónde ha entrado realmente el agua, cómo han envejecido los materiales, qué movimientos han afectado a las juntas y qué parte de la solución original no respondió como estaba previsto. Ese conocimiento se incorpora después a los detalles, materiales y sistemas empleados en las obras nuevas de PANTALLAX.
¿Utiliza PANTALLAX siempre el mismo material o sistema de estanqueidad?
No. PANTALLAX analiza el origen y la presión del agua, el soporte, las juntas, los movimientos previsibles, el uso del recinto y el comportamiento esperado durante su vida útil. A partir de esos condicionantes selecciona y combina los materiales y sistemas más adecuados para cada situación concreta.
¿Qué experiencia tiene PANTALLAX construyendo bajo el nivel freático?
Entre sus referencias se encuentran el Parking General del Roig Arena, con muros pantalla de hasta 100 cm y 22 m y dos niveles de excavación bajo el nivel freático, y la Sede Central de Mercadona, con 366 zapapilotes contra la subpresión de una losa de aproximadamente 14.500 m².
¿Qué documentación necesita PANTALLAX para estudiar una excavación bajo el nivel freático?
Planos y secciones, estudio geotécnico, niveles freáticos o piezométricos conocidos, profundidad de excavación, estructura prevista, cimentaciones y edificios próximos, accesos, gálibos, servicios existentes y cualquier información sobre filtraciones, bombeos o incidencias anteriores.
Marco técnico de referencia
- Código Técnico de la Edificación, DB-SE-C Cimientos: gestión del agua, agotamientos, subpresión, sifonamiento, erosión interna y pérdida de finos.
- Código Técnico de la Edificación, DB-HS 1 Protección frente a la humedad: drenaje, filtración, bombas de achique, sellado de juntas y mantenimiento.
