La respuesta está en lo que cuesta dejar el vaso terminado: estable, con la estanqueidad prevista, con sus acabados y preparado para que la obra continúe. Ahí cuentan los trabajos ejecutados, pero también los que conseguimos evitar, el espacio que conservamos y las dificultades que resolvemos antes de que se conviertan en un gasto.
En PANTALLAX estudiamos, calculamos y construimos el vaso completo. Organizamos sus fases para que cada solución encaje con la siguiente y ponemos al servicio de su proyecto la experiencia de más de 500 obras.
Ese es el origen del ahorro que podemos aportar. Para comprobarlo hay que comparar alternativas completas, con el mismo alcance y las mismas prestaciones. La ventaja económica se determina en cada proyecto, teniendo en cuenta cómo se va a ejecutar y qué quedará resuelto al terminar.
El primer ahorro se consigue antes de empezar
Una obra entre medianeras y bajo nivel freático necesita bastante más que un precio por metro cuadrado de pantalla.
Hay que estudiar el terreno, el agua, las construcciones próximas, los accesos y el espacio disponible. Definir dónde se colocará cada máquina, qué plataformas necesita y a qué cota debe trabajar. Prever los muretes guía, las fases de excavación, la estabilización del recinto y los encuentros entre sus elementos.
Estas decisiones afectan unas a otras. Una plataforma mal situada puede obligar a mover tierras dos veces. Una altura mal prevista puede impedir trabajar al equipo. Una secuencia que no tenga en cuenta el espacio disponible puede dejar maquinaria y personal esperando.
Cuando lo resolvemos durante el estudio y la planificación, evitamos trasladar el problema a una obra en marcha, donde corregir resulta mucho más caro.
Para el cliente, el problema resuelto antes de aparecer significa dinero, tiempo y complicaciones que puede ahorrarse.
El vaso completo funciona como un puzle
La imagen de un puzle explica nuestra forma de trabajar: cada pieza tiene una función y debe encajar con las demás.
El cálculo se realiza teniendo en cuenta cómo se construirá. Las plataformas y los muretes preparan la ejecución de la pantalla. La geometría del muro y sus juntas condicionan la excavación, la impermeabilización y los acabados posteriores. Lo que decidimos al principio debe permitir que el resto de la obra avance.
Por eso desarrollamos nuestras soluciones como una cadena completa. Coordinamos el diseño, los equipos, los suministros, la ejecución y los controles del vaso dentro del alcance contratado. Ese criterio llega desde los requisitos de la materia prima hasta la organización de los ensayos y la toma de probetas.
El cliente cuenta con un equipo que conoce el conjunto y organiza las relaciones entre sus fases. Esa integración reduce incompatibilidades, trabajos duplicados y esperas, y facilita que las decisiones mantengan el mismo sentido durante toda la ejecución.
Evitar que entre agua también evita costes posteriores
El tratamiento del agua empieza cuando se concibe y construye el recinto.
Nuestros sistemas de impermeabilización de juntas forman parte de la ejecución del muro pantalla. Su función es abordar desde el origen puntos por los que, si no se resuelven adecuadamente, el agua puede encontrar una entrada.
El agua que no entra por una junta no hay que recogerla ni sacarla después. También se evitan las consecuencias asociadas a esa entrada: reparaciones, tratamientos correctivos, dificultades para terminar los paramentos o afecciones al uso del recinto.
La estanqueidad se estudia junto con la losa, los encuentros, las juntas y la respuesta del vaso frente a la presión del agua. Cada elemento debe ser compatible con los demás. Esa previsión permite comparar el coste de una solución completa con el de otra que deja trabajos y dependencias para más adelante.
Cómo resolvemos el agua en el conjunto del vaso →
Elegir el procedimiento adecuado evita otros problemas
La presencia de roca y la proximidad de edificios pueden limitar los métodos de excavación disponibles.
La fresadora de subsuelo permite abordar determinadas excavaciones en roca sin recurrir a la percusión. Con ello podemos reducir la afección por vibraciones asociada a los procedimientos de impacto, algo especialmente relevante en entornos sensibles.
La elección del equipo se estudia con las condiciones reales de la obra. El procedimiento adecuado puede evitar cambios de maquinaria, adaptaciones durante la ejecución o limitaciones que no se habían considerado al presupuestar.
Por eso calculamos y planificamos con los medios que van a trabajar en el solar. La solución debe poder ejecutarse donde se necesita.
Conocer la fresadora de subsuelo →
Los centímetros también tienen valor económico
Entre medianeras, el espacio disponible es el que hay. Perder centímetros en todo el perímetro puede afectar a la distribución, a los pasos o a la posibilidad de encajar determinadas plazas de aparcamiento.
Nuestros muros pantalla de pequeño espesor, cuando son adecuados para el proyecto, permiten conservar superficie. Ese aprovechamiento debe mantenerse después en los muretes, la impermeabilización y el acabado final.
A ello se suma la capacidad de nuestros equipos para adaptarse a accesos difíciles y gálibos limitados. En algunos proyectos, esa combinación permite ejecutar una solución que no resultaba viable con los medios convencionales considerados.
El beneficio para el cliente puede ser recuperar superficie útil o conseguir que el proyecto sea realizable. Son consecuencias económicas que no aparecen al comparar únicamente el precio de un metro cuadrado de muro.
Cómo se aprovecha el espacio entre medianeras →
Fresados y acabados que reducen lo que falta por hacer
Un muro puede dejar pendientes varios trabajos hasta alcanzar el acabado que necesita el recinto.
Nuestros fresados y sistemas de impermeabilización se estudian para trabajar sobre el propio paramento y, cuando las condiciones lo permiten, prescindir de elementos adicionales de terminación o de una cámara que ocupe espacio.
El ahorro puede incluir materiales, mano de obra, fases sucesivas y superficie. Para valorarlo, hay que comparar cómo queda terminado el recinto con cada alternativa.
La continuidad de criterio importa: el acabado se tiene en cuenta desde la ejecución del muro, y la impermeabilización debe ser compatible con sus juntas y encuentros. Cada trabajo prepara el resultado final.
Ver fresados y acabados de PANTALLAX →
Lo que no se ve también forma parte del estudio
Una acequia que atraviesa el solar. Una cimentación que invade la excavación. Anclajes de una obra vecina que siguen enterrados. Rellenos de escombros, cables, pozos, cuevas, antiguos refugios o restos que requieren intervención arqueológica.
El subsuelo puede guardar situaciones muy diferentes. Algunas se detectan antes de comenzar; otras solo aparecen durante los trabajos.
Nuestra responsabilidad como especialistas es investigar lo que puede conocerse y disponer de capacidad para responder cuando se descubre algo nuevo. Hay que identificar la dificultad, valorar las alternativas y explicar sus efectos sobre la seguridad, el coste y la programación. Cuando intervienen servicios afectados o patrimonio, la respuesta también exige la coordinación correspondiente.
Esa es la utilidad de nuestra navaja suiza de soluciones. La experiencia, las herramientas y los procedimientos desarrollados nos permiten afrontar distintos escenarios con recursos que ya conocemos. ELIA-X, para determinadas interferencias de anclajes enterrados, es un ejemplo de esa evolución.
Un imprevisto puede tener un coste y afectar al plazo. La diferencia está en detectarlo cuanto antes y organizar una respuesta que limite sus consecuencias. Si no existe una alternativa perfecta, hay que saber elegir y explicar la menos perjudicial.
Anclajes enterrados: la solución ELIA-X →
Más de 500 obras trabajando para la suya
El cliente no tiene por qué acumular la experiencia de cientos de obras para construir la suya. Precisamente para eso contrata a una empresa especializada.
En PANTALLAX, esa experiencia abarca la cadena completa del vaso. Sabemos cómo una decisión afecta a las fases posteriores y qué dificultades han aparecido en proyectos anteriores.
La especialización permite entrenar al equipo, definir lo que necesitamos de los proveedores y mejorar los procedimientos. Lo aprendido en una junta, una herramienta, un material o una maniobra se incorpora a las siguientes obras.
Cada proyecto es distinto. Lo que se mantiene es la exigencia sobre el proceso y el resultado, junto con la voluntad de seguir mejorando. Su obra se beneficia de ese recorrido desde el primer día.
La tranquilidad de saber quién se ocupa del conjunto
Quien nos contrata busca una solución para su obra y confianza en quien va a ejecutarla.
Ofrecemos el estudio, el cálculo, la organización, la construcción y los controles del vaso completo según el alcance acordado. Un equipo que entiende las relaciones entre sus partes y toma decisiones pensando en el resultado final.
Esa capacidad puede traducirse en menos trabajos adicionales, más superficie aprovechable, menos correcciones y una ejecución mejor organizada. Así es como PANTALLAX busca la opción más económica para el conjunto de la obra.
Si está preparando una excavación entre medianeras y bajo nivel freático, cuéntenos qué necesita construir y qué le preocupa. Estudiarlo antes de cerrar el proyecto nos permite aportar donde más margen hay para mejorar la solución.
Todo ese trabajo previo, toda esa especialización y toda esa coordinación tienen una finalidad que resume nuestro lema:
TRABAJO BIEN HECHO Y A LA PRIMERA
